OPERACION PETER PAN (continuación)
Fue la Revolución la que llevó a todos los cubanos los derechos familiares, incluídos los de poder ejercer, legal y cabalmente, el de la patria potestad. Fue ella también, por cierto, la que propició, para quienes lo desearan la Operación Bautizo Colectivo.
En relación con el tema migratorio, la propaganda imperialista está repleta de falsedades repetidas sin cesar a la manera de Goebbels. Según ella, los cubanos no emigran sino, "escapan" o "huyen" de su país, al cual, además, presentan como si fuese uno de los principales emisores de emigrantes.
Ciertos medios de prensa y académicos que visten ropajes de seriedad y objetividad, han mostrado una asombrosa dosilidad ante esa propaganda. Repiten, como si fuesen verdades probadas en laboratorios, lo que no son sino consignas de un programa contrarrevolucionario que los enemigos de Cuba comenzaron a aplicar hace ya más de cuatro décadas. Lo sigue haciendo a pesar de que cuentan con abundante documentación oficial norteamericana, como el informe de la CIA antes mencionado, que dan hasta los detalles de como esa agencia fabricó y han manipulado este asunto desde 1959.
La retórica de la CIA y sus gusanos inunda el mundo con esas mentiras que contradicen, escandalosamente, los datos oficiales del propio gobierno de Estados Unidos. Los coprófagos de Miami, por ejemplo, hablan de "millones" de cubanos que "huyeron" de Cuba para instalarse allá. Algunos "informadores" e "investigadores" prefieren sentarse a la misma mesa en lugar de examinar las cifras oficiales de la Oficina del Censo o del Servicio de Inmigración y Naturalización norteamericanos que son públicas y están disponibles para cualquier alfabetizado que quiera leerlas.
Según el último Censo de Población de Estados Unidos en 1990, el total de individuos procedentes de América Latina allí registrados alcanza la cifra de 8 407 837 y el número correspondiente a Canadá asciende a 744 830, mientras que las personas de origen cubano, incluidos los que ya tienen la ciudadanía estadounidense, son 736 971, una fracción del total regional y que es incluso, inferior a la de un país desarrollado, que no es víctima de nada parecido al bloqueo que sufre Cuba. A nadie se le ha ocurrido, desde luego, hablar de un "éxodo" de canadiense hacia el país vecino.
Por otra parte, si se actualiza la información del Censo con la ofrecida por las autoridades migratorias, se aprecia que entre 1990 y 1996 el número de cubanos que ingresaron en Estados Unidos, incluidos los de la famosa "crisis" de los "balseros", está por debajo de la mitad del correspondiente a varios países latinoamericanos. La población total de algunos de esos países es, además, aproximadamente la mitad de la población cubana. ¿ Quién habla de "crisis migratoria" respecto a ellos ?.
Pero hay más. Los datos anteriores se refieren a personas que permanecen a personas que permanecen legalmente en Estados Unidos. Habria que agregarle los que allá están sin cumplir los requisitos migratorios, los llamados ilegales o indocumentados. De acuerdo con los datos del INS solo en el año 1996, hasta el primero de octubre habían capturado a 1 649 986 personas, y calculaban que, para esa fecha, quedaban en los Estados Unidos otros cinco millones de inmigrantes ilegales, entre ellos 120 mil canadienses. El problema no parece tener fácil solución pués, según la misma fuente, en el último quinquenio el crecimiento promedio de la inmigración ilegal es de 275 000 personas. El caso de El Salvador es interesante: el Censo registra 465 433 salvadoreños y el INS calcula otros 335 mil ilegales.
Sobra decir, desde luego, que ninguno de los millones de indocumentados que hay en Estados Unidos es cubano, por la sencilla razón de que para ellos hay una disposición especial, la Ley de Ajuste Cubano, que les permite obtener automáticamente la admisión en ese país.
¿ Qué pasaría en cualquier otro país si respecto a él se atreviera Estados Unidos a dictar una ley de ajuste como la que rige para Cuba ?.
Entre las mentiras más repetidas por la propaganda imperialista están las que tratan de pintar color de rosa las condiciones de vida de los emigrados de origen cubano. Allá todo es idílico y todos disfrutan supuestamente, de abundantes bienes materiales. La realidad es bastante diferente. En Miami han logrado reproducir la Cuba Prerrevolucionaria con su acentuada estratificación social, con una masa pobre o de muy limitado recursos y con un sector minoritario que la explota y desprecia.
El segundo grupo se ha enriquecido mediante la corrupción, las numerosas prebendas, y los exclusivísimos beneficios que se les han sido otorgados. El origen de esa riqueza fue el saqueo del tesoro público cubano que realizaron los batistianos y los malversadores del pasado. Encima de eso, durante cuatro décadas, han recibidos directamente centenares de millones de dólares del presupuesto federal, incluida la CIA ; han manejado cuantiosos fondos destinados a actividades subversivas, entre ellas, las transmisiones radiales y radiales y televisivas ; han disfrutados durantes largos años de ilimitadas excepciones impositivas al habérseles concedido la posibilidad de rebajar de sus impuestos el valor de las propiedades que les fueron nacionalizadas en Cuba, sin que las autoridades yanquis hubieran comprobado nada al respecto, privilegio exclusivo que las leyes norteamericanas no han reconocido nunca a nadie más ; y como si fuera poco lo anterior a cada rato descubren en Miami nuevos casos de fraudes o empleo ilícitos del presupuesto local en los que aparecen involucrados siempre elementos de la mafia anexionista.
Pero entre los cubanos americanos hay también una masa de asalariados que trabajan muy duro para sobrevivir y muchos desamparados que mendigan en las calles o duermen en los parques. En días recientes, la prensa de Miami reportaba las protestas de miles de cubanos de la llamada pequeña Habanaa, que reclamaban porque no podían pagar los 250 dólares que cuesta la planilla que deben llenar para iniciar los trámites a fin de solicitar la ciudadanía estadounidense. Algunos eran ancianos que emigraron hace más de treintas años, supuestamente en busca de la "democracia" y todavía no han podido dar el primer paso indispensable para empezar a tener derechos políticos que es el ser ciudadano de algún país. Muchos de ellos morirán, no pocos de ya murieron, sin haber alcanzado esa quimera. En realidad, perdieron la ciudadanía con la que habían nacido cuando abandonaron la democracia real del país que no supieron amar para caer en otro que los aceptó solo, como objetos, mientras fueron útiles.
La Operación Peter Pan fue uno de los capítulos más sóldidos en la incesante campañas de mentiras, calumnias y fechorías contra Cuba. Uno de los más inmorales e inhumanos. [...] La batalla que libramos por la liberación de Elián González y por la eliminación de la Ley de Ajuste Cubano y las leyes Helms Burton y Torricelli y toda la política anexionista que busca aniquilar al pueblo cubano y arrebatarle la patria.
El mundo mira con indignado asombro el secuestro de un niño de seis años y el abuso y la manipulación de que lo hacen víctima y la insólita actitud de las autoridades norteamericanas que, después de haber reconocido la necesidad de devolverlo a su padre, no actúan para llevar a la práctica su propia decisión. La única superpotencia del planeta aparece ridículamente impotente ante las amenazas de una estridente banda de terroristas y delincuentes.
Los factores que condujeron a este vil secuestro, que viola desvergonzadamente los derechos de ese niño y de su padre y hace trizas la patria potestad, son los mismos que sustentaron la repugnante Operación Peter Pan [...].