OPERACION PETER PAN   

Extracto del libro "Operación Peter Pan" de los autores Ramón Torreira Crespo y José Buajasan Marrawi, en abril del 2000. 

 

Palabras introductorias del libro por Ricardo Alarcón, ex-embajador de Cuba ante la ONU y presidente del Parlamento Cubano.                                                     

En la guerra que a Cuba hace el imperialismo, la cuestión migratoria ha sido el arma más antigua.  La emplea desde el primero de enero de 1959 cuando acogió, con los brazos abiertos, a los prófugos del batistato y no ha dejado de utilizarla un solo instante hasta el día de hoy.  Cuando en febrero de 1959 Fidel asumía la dirección del gobierno y se empezaba a diseñar un programa revolucionario, Miami hospedaba ya a miles de "refugiados" batistianos y se había convertido en un verdadero nido de asesinos, esbirros y ladrones de la peor laya.

A ellos se irían sumando politiqueros y otros personajes asosiados a los vicios y la corrupción de la sudorepública y los que serían inevitablemente afectados por los cambios y las medidas de beneficio popular adoptados en Cuba por las nuevas autoridades.  Todos mezclados en el caldero de la CIA servirían de instrumento a la política anticubana.

Así lo registró quien fue Inspector General de la CIA en un informe que había permanecido oculto durante varias décadas: desde 1959 la Agencia se dedicó a "fabricar" dentro y fuera de Cuba a la "oposición" contrarrevolucionaria.  Lo sigue haciendo todavía, solo que ya no lo oculta sino que lo proclama abiertamente con la Ley Helms Burton y otros textos legislativos y documentos públicos del gobierno de Washington.

Para legalizar el estatus de aquel abigarrado conjunto y convertir el tema migratorio en herramienta permanente de desestabilización, fue promulgada en 1966 la Ley de Ajuste Cubano, mediante la cual EEUU admite a todos los que hayan llegado ilegalmente a partir del primer día de 1959 y les concede la residencia legal y la posibilidad de trabajar.  Ningún nacional de otro país ha tenido jamás esa ventaja que tampoco fue concedida a los miles de cubanos que allá habían emigrado antes de la Revolución. Estados Unidos, es, así, el único país con dos leyes migratorias: una para todo el mundo y otra exclusivamente para los cubanos. ¿ Se quiere mejor prueba de la manipulación del tema con fines contrarrevolucionarios?.

Es un arma intrínsecamente inmoral y de especial perversidad. A convertido a personas en objetos y los manipula con cinismo sin tomar en cuenta para nada sus sentimientos ni su condición humana, y su propósito ha sido causar daño a todos los cubanos, como lo ejemplifica la salida del país de tres mil médicos, la mitad de los que teníamos en los primeros años de la Revolución.

La Operación Peter Pan prueba el abismo al que se hundió ese repugnante desprecio por la verdad y la ética. [...] Esta operación se basaba en una mentira absoluta que encontró terreno fértil en mentes conformadas por un anticomunismo grosero y estúpido, cultivado en algunas escuelas privadas y predicado desde ciertos púlpitos, ambos declaran inspiración falangista.  Su raíz era profundamente anexionista, expresión del anexionismo parasitario, vulgar e inculto que caracterizaba la ideología de las clases dominantes criollas y ha definido siempre a la gusanera contrarrevolucionaria.

Para ellos nada podía hacerse sin permiso de los yanquis.  Cuba no podía ser una nación independiente.  Estaban seguros de que en cualquier momento vendrían los "americanos" y acabarían con la Revolución.  Así ocurrió en el 98 y después en el 33, y volverá a pasar, se les oía decir, convencidos en sus tertulias.  Quienes asumían vergonzantemente su anexionismo solían agregar que era la inevitable consecuencia del "fatalismo" geográfico.

Los imperialistas, por su parte, se creyeron también el mismo cuento.  Washington nunca pensó que la Revolución pudiera mantenerse y subsistir frente a sus amenazas y presiones.  Acostumbrado a tratar a Cuba como a su colonia y completamente ignorante de su historia, subestimó al pueblo e imaginó que la gusanera anexionista lo representaba.  No hay paralelo para una política tan ciega como arrogante.  Su desmesura es tal que sigue vigente cuarenta años después.

La burda patraña, según la cual el Gobierno Revolucionario iba a quitarles los hijos a sus padres, privándoles de la patria potestad, fue echada a circular por la CIA y la contrarrevolución después que las autoridades revolucionarias llevaban varios meses haciendo, precisamente, lo contrario: la Ley 797 del 20 de mayo de 1960 había facultado al  Ministerio de Justicia para que, en forma totalmente gratuita, realizara inscripciones y transcripciones de nacimientos y celebrase matrimonios que antes no se habían efectuados legalmente.  Esa Ley sirvió de base a lo que se donominó Operación Familia que benefició a 400 mil uniones extramatrimoniales y 500 mil niños.  Jamás en la historia de Cuba se hizo tanto y en tan breve tiempo para extender y consolidar la patria potestad y fortalecer la institución de la familia.

Quienes diseminaron la mendaz calumnia dentro del país, habían contemplado sin chistar una sociedad en la que para una parte sustancial de la población, sumida en la mayor miseria, esa posibilidad jamás existió y habían convivido, en gosoza y pastoral armonía, con gobernantes corruptos que nada hicieron para resolver el drama de muchas familias cubanas.

 

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