Así se forjó la industria de la contrarrevolución
2007-02-16
PALABRAS DE RANDY ALONSO
FALCÓN EN LA PRESENTACIÓN DEL LIBRO “MIAMI, DINERO SUCIO”,
DE HEDELBERTO LÓPEZ BLANCH, EN LA FERIA INTERNACIONAL DEL
LIBRO.
12 de febrero del 2007.
Señores Embajadores que nos
acompañan :
Estimados compañeros :
La Habana estaba destinada a
ser capital de la mafia, por obra y gracia de Lansky y Batista. Pero
la gesta revolucionaria acabó con aquellos planes del hampa,
y sus promotores no regresaron jamás a estas tierras.
Miami, donde ya había
inversiones de potentados y ladrones cubanos antes de 1959,
acogió a lo más selecto de los criminales batistianos, quienes
se fugaron en la madrugada del 1ro. de enero llevándose
los fondos de nuestro Banco Nacional.
Se creaban así las bases
para que Miami sustituyera a La Habana como nueva capital de la
mafia, al amparo de los gobiernos norteamericanos y sus planes
para enfrentar a la Revolución Cubana.
Con dinero de la CIA, Trujillo
y el mismísimo gobierno estadounidense se fomentó la mafia política
que tiene aún secuestrada a la ciudad de Miami. Los
millones de dólares que fluyeron al Sur de la Florida para
supuestamente combatir a la Revolución se transformaron en
armas, pero también en residencias, negocios públicos o
sucios, compra de influencias, etc. Un repartidor de leche
llamado Jorge Más Canosa se convirtió en multimillonario.
Manuel Artime pasó de personero de la contrarrevolución a
rico controlador de una red de contrabando de whisky.
Así se forjó la industria de
la contrarrevolución, un clan mafioso con numerosas
organizaciones y capos que se han enriquecido con el dinero del
contribuyente norteamericano, abundantemente vertido en
Miami por la Casa Blanca, con el extenso negocio de la
droga, el lavado de dinero y la escandalosa corrupción que ha
señoreado sobre esa ciudad y condado.
De toda esta oscura y no tan
conocida historia se habla en el libro “Miami: Dinero Sucio”
de Hedelberto López Blanch, editado por Ciencias Sociales,
una valiosa contribución a nuestra batalla de ideas, al
desmontaje de la verdadera entraña de nuestros enemigos, a la
reflexión sobre qué sería nuestra sociedad sin Revolución.
Por sus páginas se llega a la
ruta del dinero que forjó esa mafia: el nacimiento de los
primeros bancos que después harían el lavado de sumas
multimillonarias; el colosal negocio de la droga, iniciado
por los mercenarios de Playa Girón; el negocio con la salud,
Miguel Recarey y el León Medical Center; las estafas de
Tony Calatayud, Miriam Alonso, Demetrio Pérez; la escandalosa
obra del aeropuerto de Miami que ha beneficiado con fraudulentos
contratos a empresarios y políticos; los largos
brazos de la familia Más dentro y fuera de Miami; la
Fundación Nacional Cubano Americana y su lista de millonarios
corruptos; los Díaz-Balart y sus sucios negocios jurídicos y
políticos; el tráfico ilegal de personas alentado por la
criminal Ley de Ajuste Cubano; Pérez Roura, Tamargo,
Armando Gutiérrez y el perverso negocio de la radio terrorista;
las elecciones robadas en el 2006 y muchas otras historias que
han hecho de Miami una de las ciudades más corruptas de los
Estados Unidos, controlada política y económicamente por
la mafia cubano americana.
Buscando aquí y allá,
entre tanta información oculta, Hedelberto saca a la luz esta
historia de un Miami donde la corrupción continúa siendo
noticia y desde donde esta mafia se apropia de
la mayor parte de los más de 80 millones de dólares que la
administración Bush está entregando para su cruzada anticubana
y que se convierte en caros abrigos, chocolates Godiva, carne de
cangrejo y jugosos negocios, aunque no se dejan de comprar armas
para asesinar a nuestro pueblo o se colecta dinero para la
defensa de un terrorista como Luis Posada Carriles.
Ahora la Casa Blanca, mientras
recorta más de 140 programas sociales para las capas pobres
de Estados Unidos especialmente los de la salud, acaba de
anunciar para el 2008 más dinero para la
propaganda, las transmisiones ilegales de radio y televisión
y la guerra sucia contra Cuba. Más dinero para agredir a
nuestro pueblo, pero también para sostener a la Mafia de
Miami, las “botellas” en Radio y TV Martí, los votos
de los congresistas que venden la promesa de una Cuba nuevamente
sojuzgada.
Todo ese tramado de
corrupción y terrorismo de Washington a Miami tenemos que
seguirlo combatiendo y denunciando. En ese
revolucionario empeño se inscribe con mucho acierto este libro,
“Miami inero Sucio”. Que su autor siga
escarbando en esa historia de la que emana bastante hedor,
aunque sus protagonistas quieran ocultarla.
Tomado de Cubadebate