Los terroristas “bendecidos”
por Estados Unidos
Stella Calloni
2007-02-13
El gobierno de Estados Unidos no puede
tomar decisiones con respecto a los grupos terroristas cubanos
de Miami, porque ellos fueron, desde los años 60, el “ejército
de sombras”, el asesino a sueldo que operaba en toda
circunstancia de “guerras sucias” de creación y vínculos
con escuadrones de la muerte, en crímenes de lesa humanidad
en los que la CIA -para la cual trabajaron y trabajan-
necesitaba encubrirse.
Sobre esta situación nada más
esclarecedor que lo informado en junio de 2006 por el periodista
Jean Guy Allard sobre los trabajos sucios que realizaba en Irak
el coronel del ejército norteamericano James Steele, quien
asesora ahora a los escuadrones de la muerte, responsables de
asesinatos en masa de iraquíes y de la mayoría de los
atentados contra la población civil que se acusan a la
resistencia iraquí.
La presencia de Steele,” uno más de los
famosos delincuentes de la Administración de (Ronald) Reagan,
reciclados ahora por George W. Bush en operaciones encubiertas
en Iraq” como señala Guy Allard, fue denunciada en 2005 por
el congresista norteamericano Dennis J. Kucinich, en carta
dirigida al Departamento de Estado.
Steele trabajó codo a codo con Félix
Rodríguez y Luis Posada Carriles, ambos reconocidos terroristas,
entre otros, en la guerra sucia en El Salvador y Honduras contra
Nicaragua y dejaron miles de víctimas en esa región.
El coronel estadunidense, que carga sobre
sus espaldas numerosos crímenes de lesa humanidad en
Centroamérica aparece en fotos incluso con estos “buenos
muchachos” de Miami y algunos congresistas de su país como
Claude Piper de La Florida.
Precisamente Posadas Carriles reportó a
Steele en 1986 el derribamiento por parte de los sandinistas
de un avión DC3 piloteado por el norteamericano Eugene
Hassenfus que volaba ilegalmente sobre territorio nicaragüense.
Fue este hombre, arrepentido por las consecuencias de su acción
en la población civil, quien destapó aquel tráfico de
drogas intercambiadas por armas para la contra, en lo que el
mundo conoció como el escandaloso affaire “Irán-contras”.
“Además de su participación en
las operaciones de abastecimiento de la contrarrevolución
nicaragüense desde la base aérea salvadoreña de Ilopango,
Steele es identificado como el creador de escuadrones de la
muerte que sembraron el terror en este mismo país
centroamericano en el periodo 1984-1986, con decenas de miles de
víctimas” sostiene Guy Allard.
También informó sobre una investigación
del estadunidense Robert Parry, quien en base a documentos
desclasificados pudo revelar, por primera vez en 1996, que fue
efectivamente Posadas Carrles quien “ofreció a
dos investigadores del FBI varios elementos nuevos sobre su
participación en la enorme operación de tráfico de drogas y
de armas que había realizado bajo las órdenes del coronel
Steele, entonces oficial de confianza en El Salvador del coronel
Oliver North y de sus jefes de la Casa Blanca”.
Posadas Carriles- en ese momento prófugo
de la justicia de Venezuela donde estaba acusado por el
siniestro atentado de octubre de 1976 contra el avión de Cubana
de aviación, cuando volaba sobre Barbados y que dejó 73
muertos-también comunicó lo sucedido con Hansefus en Nicaragua
a la mismísima Casa Blanca por intermedio de Félix Rodríguez.
¿Y ahora la CIA pretende decir que su hombre en los territorios
del horror estaba retirado desde mucho antes?.
Incluso están documentadas las
instrucciones que se le dieron a Posadas para tratar de borrar
todas las pruebas sobre la escandalosa operación de Hasenfus.
“En un mensaje desclasificado que
ilustra el nivel de colaboración entre Posada y Steele, fechado
el 28 de marzo de 1986, un ex funcionario del Departamento de
Estado, Robert Owen, indica cómo Posada, Félix Rodríguez y
otro mercenario cubanoamericano nombrado Rafael "Chi
Chi" Quintero habían decidido incorporar el tráfico de
armas a un controvertido programa de ayuda humanitaria para
alcanzar ‘mas eficiencia’ en el apoyo a los
contrarrevolucionarios nicaragüenses”, señala también Guy
Allard.
Posada ha reconocido que tanto Steele como
el coronel Luis Orlando Rodríguez,(cubano-americano) habían
cooperado en El Salvador “más allá de sus límites".
En base a fuentes estadunidenses(...) y el
informe del senador Kerry ante el Comité de Relaciones
Exteriores del Congreso se conoció que “Félix Rodríguez
Mendigutía se reunió con el coronel Sam Watson, representante
de Donald Gregg en El Salvador, y el coronel Steele para
discutir la estrategia de la lucha de los contras, en presencia
de George Bush padre, entonces vicepresidente de Reagan”.
Con esta historia detrás, así como el
trabajo que se tomó Bush padre- como jefe de la CIA- para
ordenar la unión de los grupos terroristas cubanos de Miami en
la Coordinación de Organizaciones Revolucionarias
Unificadas(Coru) a mediados de 1976, se puede comprender desde
cuán lejos y qué nivel de relación había entre unos y otros,
lo que siguió de padre a hijos: el actual presidente
George W. Y Jeb , gobernador de La Florida.
Por supuesto en Irak el coronel Steele
está en su gran momento. Allí los escuadrones de la muerte
están funcionando, no sólo asesinando a casi 200
personas por día, sino que realizan junto a fuerzas
especiales, tanto de Estados Unidos, como de Gran Bretaña e
Israel, los atentados contra la población civil-que endilgan a
la resistencia local- y que se multiplican porque la nueva
estrategia de Bush en Irak es matar la mayor cantidad de
población para gobernar sobre tumbas un país desolado.
Nadie escuchó el reclamo del congresista
norteamericano Dennis J. Kucinich tratando de obtener en 2005
una copia de todos los planes del Pentágono sobre el uso
de miembros de las Fuerzas Especiales para constituir en Irak
equipos de asesinato y secuestro, ni aún cuando la revista
Newsweek el 8 de enero mencionó que se estaba
optando por la “Opción Salvadoreña”.
Resulta altamente revelador que, mientras
en Estados Unidos intentan mediatizar la importancia de
ese grupo de terroristas que actuó impunemente no sólo en la
invasión brutal y fracasada de Girón en 1961 contra Cuba, sino
en todos los atentados y sabotajes contra ese país, cada tema
de revisión del terrorismo en América Latina desde los años
60 los encuentra en primera fila de acción.
Ya sean centenares de atentados,
acciones conjuntas con escuadrones de la muerte, en todas las
guerras sucias que Estados Unidos desarrolló en la
región, en asesinatos, voladuras de aviones, bombazos y
también en matanzas selectivas.
Ahí siempre están estos hombres de paja,
que especialmente servían para que la CIA ocultara sus
crímenes, como la Operación Cóndor, en el Cono sur, en los
años 70-80.
Ahora ¿cuantos de ellos estarán
trabajando para recolectar mercenarios en el mundo y poniendo su
“experiencia” mortal al servicio de los escuadrones de la
muerte iraquíes o de los atentados contra la población civi?.
¿Cuantos de aquellos terroristas y mercenarios que acompañaron
la “opción salvadoreña” que dejó miles de víctimas,
están ahora matando en Irak?
Siendo los terroristas bendecidos por
Estados Unidos se entiende la cuidada protección que les ned.
De acuerdo a todos los documentos surgidos
en las investigaciones sobre la Operación Cóndor, la criminal
coordinadora de las dictaduras latinoamericanas en los años
70-80 los grupos terroristas cubano- americanos de Miami, fueron
elementos esenciales en el armado de esa red que surgió de los
planes contrainsurgentes de Estados Unidos en el esquema de la
Doctrina de Seguridad Nacional.
De hecho desde los primeros juicios que se
desarrollaron en torno a actos criminales como el
asesinato en Washington del intelectual y político
chileno Orlando Letelier en septiembre de 1976, esos grupos, que
actuaron en acciones terroristas en toda la región, aparecieron
como autores materiales, en operaciones conjuntas con las
dictaduras del Cono Sur y otras.
Hombres adiestrados por la CIA y grupos
especiales de Estados Unidos -que integraron activamente-
ellos fueron el ejército en sombras, conque los diversos
gobiernos de Washington mandaban sus mensajeros de la muerte, en
la guerra fría declarada al comunismo en el mundo para lo cuál
se sembró de dictaduras Latinoamérica.
El juicio por el asesinato de Letelier y
su secretaria estadunidense Ronni Moffitt, quienes murieron
cuando una bomba colocada debajo del automóvil en que viajaban
fue activada a control remoto en pleno barrio de las
embajadas en Washington, no dejó lugar a dudas sobre el “trabajo
en equipo”de los asesinos. El esposo de Ronny , Michael
Moffitt, quedó gravemente herido y es hoy un testigo de ese
tiempo.
La CIA y la policía política del
dictador Augusto Pinochet(Dina) habían trabajado cuidadosamente
en un armado donde los directores del atentado: Michael Townley
agente de ambas instituciones de inteligencia y Armando
Fernández Lario oficial chileno, ingresaron a Estados Unidos
con “pasaportes falsos” entregados por la dictadura
paraguaya de Alfredo Stroessner(1954-1989)para actuar junto con
los terroristas cubano- americanos como Virgilio Paz,
Guillermo e Ignacio Novo Sampol, Dionisio Suárez , Alvin Ross,
y otros.
En Chile, Orlando Bosch – acusado en
octubre de ese mismo año junto a Luis Posada Carriles por la
voladura del avión de Cubana de aviación en Barbados que dejó
73 víctimas en Barbados- había tramado desde los años 73-74
con el dictador Augusto Pinochet y algunos de sus
lugartenientes esta “nueva guerra por los caminos del
mundo” para eliminar personalidades que se oponían al
dictador en distintos lugares.
Así llamaron los terroristas
cubano-americanos a la saga de atentados cometidos en América
Latina , Estados Unidos y todo el mundo, cuyos orígenes se
remontan a los años 64, cuando “grupos fascistas
anticubanos habían proclamado que iban a atentar contra los
intereses y personal de Cuba fuera del territorio de Estados
Unidos” y cuyos promotores fueron entonces Felipe Díaz Rivero
y uno de sus abogados Miguel san Pedro, del Movimiento
Nacionalista Cubano (MCN) cuya fundación tuvo como elemento
básico la práctica del terrorismo.
Esto lo señala en su libro “Bajo las
alas del Cóndor”, el investigador cubano José Luis Méndez
Méndez.
Esa “guerra por los caminos del
mundo” tan bien imitada en la criminal Operación Cóndor, “constituyó
una escalada de agresión, una nueva modalidad que desplegaban
las organizaciones terroristas tradicionales” dice Méndez
Méndez quien logró reconstruir cronológicamente las
acciones terroristas contra su país y el mundo desde los años
60. Para marcar la diferencia el investigador cubano señala que
“si en la década del 80 se ejecutaron 731 acciones contra las
costas y embarcaciones cubanas y 156 actos terroristas en
Estados Unidos y otros países, en la década del 70 esto varió
radicalmente a 16 y 279 respectivamente”.
Por eso en los 70 el mundo conoció sobre
esos atentados de los cubano- americanos de Miami y nadie dudó
de que eran claves en el asesinato de Letelier -ex
ministro del gobierno democrático de Salvador Allende en
Chile derrocado por el golpe militar de Septiembre
de 1973.
Era decisión de Pinochet acabar con
figuras políticas de prestigio en el exilio como Letelier, el
general Carlos Prats, asesinado en Buenos Aires, por estos
mismos grupos, en septiembre de 1974, o como sucedió un año
después (1975)cuando intentaron matar a Bernardo Leighton y su
esposa Anita Fresno en Roma Italia donde estaban
refugiados. Ellos no murieron, pero quedaron gravemente
afectados de por vida y el MNC se adjudicó este atentado de lo
cuál estaban sumamente orgullosos.
A pesar de todo lo que surgió en el
juicio que llevó adelante en Estados Unidos el fiscal Eugene
Propper por el asesinato de Letelier, los cubanos condenados
finalmente no cumplieron sus condenas, salvo un corto tiempo y
con trato especialísimo para algunos mientras otros
fueron declarados “prófugos” y siempre estuvieron “trabajando”
como responsables de los trabajos sucios de la CIA:
Incluso recientemente en las
investigaciones contra los crímenes de la dictadura de
Pinochet, una secretaria de la DINA, recordó,al relatar la
historia del horror de la casa de Townley en Santiago- también
laboratorio de armas químicas- que Virgilio Paz se hospedaba
frecuentemente en el lugar.
En el camino de todas las investigaciones
vemos como estos mismos grupos terroristas fueron mencionados
en el trazado de diversos atentados, algunos que no
lograron llevar adelante, como el que estaba previsto para matar
en México en 1975 al socialista chileno Carlos Altamirano y a
otras reconocidas figuras de la política de ese país en el
exilio.
Colaboraron con todas las dictaduras desde
las centroamericanas, como los Somozas en Nicaragua, hasta las
últimas en el Cono Sur. Fueron asesores de la Alianza
Anticomunista Argentina (Triple A) entre los años 73 y 76 y de
todos los escuadrones de la muerte de América
Latina,o de grupos de seguridad o “especiales”, conque
contaron los dictadores de turno en distintos países para sus
acciones contrainsurgente de muerte y desaparición forzada.
La Cia pretendió después del atentado de
Barbados, que Posada Carriles ya no estaba en su nómina en esa
fecha porque en realidad lo habían instalado desde 1969
en la seguridad de Venezuela- como especialista en lucha
antisubversiva- donde además tiene otros crímenes por los
cuáles responder. Entre 1974 y 1979 fue jefe de Departamento de
la Dirección de Servicios de Inteligencia y Prevención (Disip)en
ese país, durante la primer presidencia del socialdemócrata
Carlos Andrés Pérez. Pero era la CIA el jefe real de
Posada Carriles que había logrado un inmejorable lugar para su
empleado y una enorme impunidad en la región
Junto con Bosch, ambos además
están señalados en una cantidad de atentados como las
bombas colocadas en embajadas cubanas de Argentina, Perú y
México ( enero de 1974) y también en el envío de cartas
bombas a consulados cubanos. En octubre de 1974 se los señala
como autores de la colocación de bombas en la embajada de
Panamá en Caracas, en contra de la política del general
Omar Torrijos.
En el marco de lo que sería la Operación
Cóndor, donde sus cómplices en la región les dejaban las
manos libres, el 13 de agosto de 1975 atentaron contra el
embajador cubano en Argentina Emilio Aragonés
Esta acción se la acreditó Acción
Cubana, pero con una invención, que bien explica Méndez
Méndez creando un supuesto Consejo Revolucionario Anticomunista
Latinoamericano (CRAL) como autor del hecho. “las ráfagas de
ametralladoras y la metralla harán a los servidores castristas
que no existen comprender fronteras que detengan la
acción de los hombres que aman la libertad (....) hubimos de
acordar que fuera Acción Cubana y su dirigente Orlando Bosch
quienes dirigieran esa primera acción y prometedora etapa que
comienza” , decía el comunicado enviado a algunos medios
argentinos.
Como señala Méndez Méndez allí
aparecía la supuesta composición de esta alianza
integrada por asociaciones anticomunistas de diversos países
como Ecuador, Perú y México. Faltaba agregar entonces a la
Triple A local que los apoyaba.
La lista de atentados registrados entonces
asombra pero sólo citaremos algunas como el secuestro en Buenos
Aires de dos diplomáticos de la embajada de Cuba en Argentina,
que están desaparecidos hasta hoy.
Según el jefe de la Dina, el ahora
detenido general Manuel Contreras, Michael Townley y Guillermo
Novo Sampol fueron a Buenos Aires cuando los dos cubanos estaban
en el Centro Clandestino de detención Automotores Orletti,
donde desaparecieron, para “interrogarlos”, léase
torturarlos y seguramente decidir su destino. Cuando
Contreras fue detenido por primera vez a mediados de 1990, no
dudó en atribuir la Operación Cóndor, al ex presidente George
Bush y sus hombres y entre ellos a los cubano americanos de
Miami.
Orlando Bosh colaboró activamente con la
DINA. Estaban soñando crear con Pinochet y los grupos fascistas
italianos una Alianza Anticomunista para operar en América
Latina y Europa. Esto se puso en evidencia, cuando el intento de
asesinato a Leighton en Italia donde hubo colaboración con los
fascistas italianos lo cuál surgió en los juicios en Italia
claramente.
La lista de hechos, documentos y
testimonios ya está sistematizada por diversos autores y nada
se ha hecho. Todo indica que dada su conexión y trabajo para la
CIA y el esquema de atentados y asesinatos contra Cuba y
los amigos de este país en el mundo, o por la lucha
anticomunista de sus jefes, ellos son los que más saben de lo
que sucedió con la Operación Cóndor en toda la región y
sobre sus tentáculos que siguieron apretando en el mundo.
Por lo tanto llegó la hora de que
familiares, sobrevivientes y víctimas de las dictaduras acudan
por vía de la justicia a demandar a Estados Unidos para que sea
posible indagar a sus grupos de acción terrorista y también
para que la CIA asuma lo actuado en esa historia del horror que
dejó mucho más de 700 mil víctimas en América Latina.
En estos días, cuando Luis Posada
Carriles se declara con total cinismo e impunidad como inocente
“de fraude migratorio y falso testimonio” en la ciudad de El
Paso, Texas, que es por lo que se lo está juzgando en
Estados Unidos y no por sus crímenes o por el intento de
asesinar junto a otros de sus viejos compañeros , al presidente
Fidel Castro, durante la Cumbre Iberoamericana realizada en
Panamá en el año 2000, es cuando está bueno recobrar la
memoria y reclamar justicia.
Tomado de Cubadebate