Colaborador de Posada entrega alijo de armas
JAY WEAVER
The Miami Herald
Un aliado del exiliado cubano Luis
Posada Carriles les entregó esta semana a agentes federales docenas de
ametralladoras, dinamita y un lanzagrandas en un esfuerzo por reducir su
sentencia de prisión, revelaron fuentes familiarizadas con el caso.
Santiago Alvarez, un acaudalado constructor que fue convicto el otoño pasado
por conspirar en un caso de armamentos ilegales, dispuso el miércoles la
entrega de un nuevo alijo de armas de fuego en la oficina de su abogada en el downtown
de Miami, dijeron fuentes.
Alvarez y el otro acusado convicto, Osvaldo Mitat, están buscando reducir en
un año o más sus respectivas condenas de cuatro y tres años. La insólita
entrega de armas no tiene ninguna relación con los últimos problemas de Posada
con las autoridades federales.
El arsenal de Alvarez consistía en docenas de ametralladoras, rifles,
explosivos C-4, dinamita, detonadores, un lanzagranadas y municiones, ampliaron
las fuentes. El alijo era considerablemente mayor que las nueve armas de fuego
ilegales confiscadas por agentes federales a fines del 2005 cuando Alvarez y
Mitat fueron inicialmente acusados por cargos de armas en el condado de Broward.
Agentes del FBI y de la Agencia de Alcohol, Tabaco y Armas de Fuego y
Explosivos (ATF) recogieron el último cargamento de armas en la oficina de
Miami de Silvia Piñera-Vázquez y Sofía Powell-Cosío. A las abogadas se les
concedió inmunidad temporal para entregar las armas a las autoridades federales
a nombre de Alvarez y Mitat, sus clientes. Piñera-Vázquez, que declinó
comentar para esta historia, le entregó personalmente una carta a la Oficina de
la Fiscalía Federal el martes detallando la propuesta.
La voluntaria entrega estuvo destinada a sacar de circulación las armas y
aumentar las posibilidades de que a los acusados se les reduzcan las sentencias.
Alvarez, de 65 años, ha estado en detención federal desde noviembre del
2005. Mitat, de 64 años y que trabajaba para él, también ha estado detenido
desde entonces. Para poder rebajar un año o más de sus condenas, tienen que
probarles a los fiscales que han suministrado ''sustancial ayuda'' como para
obtener reducciones de sus condenas. Los fiscales tendrían que presentar la
solicitud ante un tribunal federal.
En el pasado, las abogadas de Alvarez y Mitat han dicho que sus clientes
nunca tuvieron la intención de lanzar ataques contra el gobierno de EEUU y que
su objetivo siempre ha sido derrocar a Fidel Castro.
La entrega de armas se produjo días antes de que un informante del FBI --que
reportó sobre Posada, Alvarez y Mitat-- indicara que había descubierto una
bomba rudimentaria el domingo en su camioneta en Hialeah. Policías de
Miami-Dade
detonaron el artefacto en la estación de policía de Hialeah. Encontraron
alambres y casquillos de balas entre los restos de la bomba.
El FBI inició una investigación pero declinó comentar.
Las abogadas de Alvarez, Mitat y Posada dijeron que sus clientes --todos en
detención federal en Texas-- no estuvieron implicados en el incidente.
Expresaron serias dudas sobre la credibilidad del informante, Gilberto Abascal,
al que han caracterizado de ''doble agente'' del FBI y del gobierno de Castro.
Los abogados de Alvarez y Mitat han estado negociando con la fiscalía
federal desde noviembre para entregar el nuevo arsenal oculto, indicaron a The
Miami Herald fuentes familiarizadas con el caso.
La intriga que rodea la entrega de armas no podía ser mayor. El pasado
septiembre, Abascal fue el principal testigo federal que ayudó a condenar a
Alvarez y Mitat por cargos de posesión ilegal de armas en el sur de la Florida.
Abascal también fue el principal testigo la semana pasada en el procesamiento
federal de Posada, el ex operativo de la CIA, por cargos de fraude migratorio.
Un jurado federal de instrucción en El Paso, Texas, acusó a Posada de
mentir sobre cómo entró a Estados Unidos en marzo del 2005.
El mismo jurado también acusó a Alvarez y Mitat por desacato de la corte al
rehusar testificar sobre la entrada de Posada al país. Otros tres colaboradores
de Posada han sido acusados por desacato.
Posada ha sostenido durante mucho tiempo que entró a EEUU cruzando la
frontera mexicana con ayuda de un contrabandista de inmigrantes, no por el mar,
como la fiscalía alega ahora.
Abascal declaró que Posada entró al país en un barco camaronero llamado
Santrina y pilotado por Alvarez, Mitat y otros, incluyendo el mismo informante.
Abascal declaró que la tripulación de Santrina recogió a Posada en la Isla
Mujeres, en México, y lo transportó hasta EEUU.
Al acusar a Posada, el Departamento de Justicia mostró su disposición para
concentrarse en un hombre que ha estado en la mira de los investigadores desde
1997, cuando, por primera vez, se hizo sospechoso de poner una serie de bombas
en lugares turísticos de Cuba.
Los agentes federales comenzaron a concentrarse en Alvarez en mayo del 2005
cuando ayudó a Posada a salir de su escondite antes de su arresto por entrada
ilegal en el país. Ese noviembre, Alvarez y Mitat fueron acusados por ocultar
ametralladoras, un silenciador y un lanzagranadas en un complejo de apartamentos
de Lauderhill propiedad de Alvarez.
Las abogadas de los acusados sostienen que Abascal, que llamó a los agentes
federales en camino de Broward a Miami-Dade, delató a sus ex amigos. Aunque los
fiscales nunca acusaron a los dos hombres de planear usar esas armas en un
ataque contra el gobierno cubano, intentaban introducir evidencia en el juicio
que mostraría que Alvarez había financiado una fallida incursión contra
Castro en el 2001, entre otras actividades paramilitares. Las negociaciones de
cargos se hicieron la víspera del juicio.
Los expedientes de la corte también muestran que las autoridades federales y
bahamenses recuperaron una gran cantidad de armamentos y explosivos ocultos en
Cayo Guinchos en agosto del 2005, ``una operación conducida después de que los
agentes se enteraron de que Alvarez estaba almacenando y manteniendo este
arsenal''.