LA HABANA, Cuba (AP). — Los cubanos esperan y se preguntan
sobre el futuro mientras su líder Fidel Castro lucha contra una enfermedad no
revelada y sigue sin presentarse en público seis meses después de que cedió
el poder a su hermano menor.
El gobierno interino no ha tomado ninguna medida para disminuir las
restricciones a la libertad de expresión ni para cambiar un sistema económico
en el que los salarios que paga el Estado están muy por debajo de lo que se
requiere para cubrir las necesidades diarias. Los cubanos aún carecen de
detalles sobre la salud de su líder.
Mientras tanto, la población observa al presidente interino Raúl Castro y
los posibles indicios de que podría estar más dispuesto que su hermano a
implementar libertades económicas limitadas y a estimular un debate sobre el
futuro de la isla.
"Necesitamos darle tiempo, ver qué hace", dijo Joaquín Hernández,
de 70 años, con relación al hermano menor de Castro. "Raúl está más
orientado a la familia, por lo que podría acercarse más al pueblo cubano con
el fin de comprender mejor sus problemas. También es más accesible, y parece
escuchar más a sus asesores".
La vida en la isla ha permanecido prácticamente sin cambios desde que Fidel
Castro, de 80 años, anunció el 31 de julio que se había sometido a una cirugía
intestinal y cedería provisionalmente el poder a su hermano Raúl, de 75 años,
ministro de Defensa.
Todo sigue igual. No ha habido manifestaciones en las calles, no se han
interrumpido los servicios que presta el gobierno, ni hay ninguna señal externa
obvia de que haya ocurrido algo extraordinario desde que el mayor de los Castro
dejara el poder.
Los adultos van a trabajar, los niños acuden a la escuela, y el programa
televisivo gubernamental Mesa Redonda, que se transmite por las noches y versa
sobre asuntos públicos, se centra en los mismos temas recurrentes: los
exiliados cubanos en Miami, los muy publicitados programas sociales de Cuba en
Latinoamérica, la guerra estadounidense en Irak, el embargo de Estados Unidos
contra la isla.
Incluso, Fidel Castro sigue siendo mencionado en los medios de comunicación
estatales como si siguiera siendo una presencia constante en la vida diaria, con
frecuencia a través de artículos históricos. "Fidel tomó Caracas",
rezaba el principal encabezado el lunes en el periódico Granma, órgano del
Partido Comunista, recordando la enorme bienvenida que Venezuela le dio en su
primera visita a ese país en 1959.
Hernández, un telegrafista retirado que trabaja en la recepción de su
iglesia para obtener un ingreso adicional al de su magra pensión, dice que no
suele participar en la política. Ora por Fidel Castro, y cree que el hombre es
un "genio por haber sabido gobernar un país más de 47 años".