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Una garra Posada bajo el  ala del Cóndor

 La decisión del Departamento de Estado norteamericano de rechazar la detención del terrorista Luis Posada Carriles para ser extraditado a Venezuela responde al temor de Washington de remover el pasado

 LUIS JESÚS GONZÁLEZ

29 de mayo

El 27 de agosto de 1975, el entonces coronel chileno Manuel Contreras llegaba al aeropuerto de Maiquetía, donde le esperaba el comisario de la DISIP venezolana, Rafael Rivas Velásquez. Dos días antes, el creador de la siniestra DINA, había recibido en Washington una recomendación del segundo jefe de la Agencia Central de Inteligencia, general Vernon Walters: “Habla con Venezuela. Nosotros trabajamos muy bien con ellos”.

De acuerdo con la investigación del periodista John Dinges, horas más tarde Contreras descifraba las intenciones del militar norteamericano. “Todos allí eran cubanos”, revelaría años más tarde el ex jefe de la Dirección Nacional de Inteligencia de Chile en una entrevista realizada en la cárcel, donde cumple una condena por el asesinato del ex canciller chileno Orlando Letelier y su ayudantes Ronnie Moffit.

La eliminación física de los opositores constituyó para el régimen Augusto Pinochet una misión de primer orden, incluso más allá de las fronteras chilenas, de ahí que solicitaran colaboración al aparato represivo venezolano, cuya jerarquía estaba integrada desde 1969 por contrarrevolucionarios de origen cubano al servicio de la CIA, entre ellos, Luis Posada Carriles.

El primer anfitrión de Contreras, Rafael Rivas Velásquez, comenzó a conspirar contra la Revolución Cubana en 1960. Dos años más tarde integró la directiva del Movimiento de Recuperación Revolucionaria (MRR) y tras emigrar a Miami se sumó la denominada Unidad Revolucionaria. Con una promisoria carrera como represor, Rivas ascendería a Comisario Jefe de la DISIP venezuela sólo cinco días antes del criminal atentado en pleno vuelo contra una aeronave de Cubana de Aviación, en Barbados.

El segundo contacto del militar chileno fue con Orlando García, un antiguo pandillero durante los gobiernos auténticos, en Cuba, quien llegó a convertirse en escolta del politiquero Aureliano Sánchez Arango. En Venezuela, García cambiaría de patrón para transformarse en asesor de seguridad del ministro del Interior, Carlos Andrés Pérez, de quien recibió todo el apoyo para acoger al terrorista Orlando Bosch, cuando este fue expulsado de Costa Rica por el intento de asesinato del dirigente del Movimiento de Izquierda Revolucionaria de Chile, Andrés Pascal Allende.

El acercamiento de Contreras a la contrarrevolución cubana resultaba una confirmación más de la colaboración establecida desde el 17 de marzo de 1975, cuando el propio Augusto Pinochet se reunió en Santiago de Chile con varios terroristas de origen cubano para planificar los asesinatos en México de los chilenos Carlos Altamirano y Volodia Teitelboim.

Sacudida por sus implicaciones en el escándalo Watergate y las revelaciones de la comisión Church sobre sus vínculos criminales para atentar contra la vida de dirigentes de otras naciones, la CIA pretendía enlazar la represión de los movimientos de izquierda con los planes terroristas de la contrarrevolución cubana, cuyos elementos servirían de sicarios en diferentes rincones del planeta.

Según el periodista mexicano Manuel Buendía, asesinado en 1984, cuando investigaba las implicaciones de la CIA en su país, bajo esta premisa, George H. Bush, orientó a su agente Lawrence Sternfield organizar una reunión en la localidad dominicana de Bonao para unificar las dispersas agrupaciones anticubanas. Entre los presentes en la cita estuvieron varios de los elementos con cargos de dirección en la DISIP venezolana.

Con todo este arsenal informativo, Luis Posada Carriles constituye hoy una pieza clave en el desmontaje de los vínculos de la Agencia Central de Inteligencia, en especial del clan Bush, con el genocidio en América Latina, de ahí que las autoridades norteamericanas pretenden a toda costa mantener sumergida la verdad propósito que pudiera incluir hasta la desaparición física del connotado terrorista. 

Tomado de Trabajadores Digital

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