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Las provocaciones siguieron cuando en un acto para impulsar la integración de jóvenes en la brigadas de alfabetizadores, un grupo de alumnos de los colegios católicos Lestonac y Hermanos Maristas, se mantuvieron sentados al entonarse el himno nacional y comenzaron a gritar "Abajo los libros" y "Vivan los curas, abajo Fidel". Esta provocación trajo el repudio de algunos alumnos católicos como entre otros, José Tamargo del colegio de los Maristas. El joven Tamargo, quien era hijo del ex-capitán del Ejército Republicano Español, José Tamargo, expresó que si los curas son cristianos, ¿Por qué no sacan pastorales contra Franco, que asesinó mis abuelos y persigue, encarcela y asesina a todos los que luchan por la libertad?.
Cuando el joven Tamargo fue al colegio para examinarse fue atacado y golpeado salvajemente por contrarrevolucionarios católicos. Al presentarse lecionado, ante el hermano Santiago de dicha escuela, el sacerdote contesta: ¡Las cosas están muy caldeadas para atender tonterías!
El 17 de marzo de 1961 fue detenido el sacerdote Francisco Blazquez, del párroco de Matanzas. Este sacerdote había sido miembro de una banda armada del Escambray, cual estaba bajo del Ejército Cubano Anticomunista. Este fue el mismo que fue hecho comandante por Evelio Duque quien era intermediante entre las bandas armadas y la CIA. Como resultado fue detenido el sacerdote José Fernández, quien fue acusado por el sacerdote Blazquez como el que facilitó su arribo al campamento armado, y el que mantenía contactos directos con el agente de la CIA, comandante Agusto.
Al mismo tiempo que las iglesias intensificaban sus provocaciones y al acercarse Semana Santa las iglesias empezaron a cancelar actos, sermones y rituales normalmente programados para ese tiempo. Servicios religiosos en la televisión y radio fueron cancelados, hasta fueron negados permisos para predicar. Con el pretexto de evitar alteraciones del orden, diversas procesiones públicas fueron suspendidas, entre otras, las mayores fueron, la del Vía Crucis de El Calvario, que organizaban históricamente los jesuistas; la del Cristo Yacente, a cargo de los Pasionistas.
¿Cúal era el propósito del clérico? Primero hay que destacar que el gobierno nunca había prohibido estos actos de fe. Al contrario ellos hicieron todo lo posible para respetar estas actividades incluso, el gobierno decretó el receso de la prensa escrita y la radio durante las horas de la pasión, y se dejó publicar el diario Revolucionario, en el Jueves Santo, entre otros, mientras que los diarios y emisoras libres continuaron con su veneno reaccionario. Esto demuestra que el propósito de las iglesias no era aceptar compromisos ni conciliaciones, el propósito era sencillamente provocar y estimular un levantamiento del pueblo y sus fieles contra el gobierno.
El 31 de marzo, Viernes Santo, al concluir la tradicional procesión de la virgen de la Caridad el obispo de la Habana Eduardo Masvidal, pronunció un discurso eminentemente contrarrevolucionario.
En esa misma mañana en Guines, la Habana, un grupo de contrarrevolucionarios, dirigidos por Ismael Rodríguez atacaron y balearon a feligreses, que participaban en representación a la Pasíon y Muerte de Jesus Cristo, causando heridos de balazos y apuñalados.
A pesar de estas provocaciones por el clérico y esos fieles reaccionarios, la mayoría de los católicos repudiaron a este elemento y asistieron a estos actos con fe y patriotismo.
En ese mismo día, con un mayor fervor religioso y patriótico millares de creyentes, participaron con la organización católica con la cruz y con la Patria, en la tradicional procesión del Santo Entierro en Santa Clara, y donde participaron al concluir la procesión la banda musical municipal, miembros de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC) y milicianos y el pueblo en general. Estas demostraciones de apoyo a la revolución y de repudio al clérico reaccionario se mostraron ese día en todo el país.