Las escuelas católicas conspiran  (continuación)

 

En ese tiempo la reaccionaria asociación de estudiantes de Villa Nueva emitió una declaración, donde cancelaban una fiesta para nuevos alumnos programada para el 13 de octubre porque, "es impropio que el día que estaba corriendo sangre cubana y que hogares cubanos estaban de luto los estudiantes estuvieran divirtiéndose alegremente".

Esta actitud y posición contrastaban con la posición completamente pasiva y de acomodación con el regimen de Fulgencio Batista, donde su anterior rector, el agustino norteamericano John Kelly, nunca permitió huelgas, ni cuando fueron asesinados 4 estudiantes de Pinar del Rio por el comandante Jacinto Menocal del ejército de Batista: José Santacruz de 21 años, Jaime Calvo Formoso de 21 años, Julián Martínez Inclán de 20 años y Ramón Pérez Lima de 22 años.  La oscura historia del clérico de las universidades católicas es que denunciaron y entregaron listas de estudiantes revolucionarios al sangriento Buró de Investigaciones de la policía de Batista dirigido por el asesino comandante Ricardo Medina.

Estos hechos fueron denunciados por alumnos revolucionarios de Villa Nueva, con la conclusión que el monseñor Eduardo Boza Masvidal, el rector de la universidad de Villa Nueva, despidió a esos alumnos que habían hecho las críticas, además fueron despedidos más estudiantes en otras escuelas católicas.

Al verse criticado y acusado ante la opinión pública, el clérico universitario trató de demostrar que los movimientos huelguistas y antirrevolucionarios habían surgidos por iniciativas de los alumnos y no por iniciativas de las iglesias o sus colegios católicos.

Al mismo tiempo que se hacían los inocentes a través de la radio Swan el dirigente de la Agrupación Católica Universitaria (ACU), Juan Roque formuló un llamamiento a todos los estudiantes que nos ayuden (...) "tenemos el deber de lanzarnos a la huelga para demostrarle al mundo que Porfirio Ramirez no estaba solo".  El próximo día el prominente dirigente de la ACU y sobrino del estonces obispo de Cienfuegos, Alfredo Muler San Martín, por la radio Swan exoltaba a los alumnos que se unieran "El 14 de noviembre contra los traidores comunistas que gobiernan nuestra patria (...)".

El propio Muler expresó: " Estudiantes cubanos dado lo oprimida que está nuestra querida patria, unirse a la lucha es la palabra de orden para acabar con la tiranía de Fidel.  Luchemos para liberar nuestra patria (...) compañero estudiante, la guerra ha sido declarada, prepárate y prepara tu centro de enseñanza (...).

En ese tiempo donde el clérico exoltaba al movimiento estudiantil a la huelga contra la Revolución, una carta pastoral, escrita por el monseñor Enrique Serrantes, "Roma o Moscú", que señalaba que "Es el comunismo un recurso aparentemente poderoso para muchos amargados y descentrados, de escaso lastre espiritual; y para muchos incautos cargados de ilusiones, que caben de sobra en cerebros vacíos de valores sustanciales (...) un atractivo muy fuerte para jóvenes estudiantes, de poca base (...) es un virus mortal que serpentea por las más íntimas entrañas de la sociedad humana y la conduce al peligro extremo de la ruina (...) entra con preferencia en las mentes de los que son pobres, de todo: en particular, en la de aquellos que, en medio de tanta pobreza, están estenuados por el rudo y contínuo bregar de la vida".

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