ALGUNOS CLERICOS CUBANOS DEFIENDEN  LA REVOLUCION

No todo el clérico cubano estuvo contra la Revolución cubana, defendiendo a la Revolución el Conciliario de la Juventud Universitaria Católica el padre fraciscano Luis De Zabala, aseguró que, a pesar del caracter laico proclamado por el gobierno y la constitución, ello no ha impedido que su labor revolucionaria, orientada enérgicamente a promover el bienestar popular, pueda insertarse sin violencia alguna dentro de las exigencias cristianas.  Precisó que todo lo que sa haga en favor del pueblo a impulsos de la justicia y del amor es realmente cristiano, (...) No importa tanto lo que se dice, sino cuanto se hace.

Padre Ismael Testé, de la iglesia del Pilar, señaló que era absolutamente falso de que esté atacando la religión, asegurando que en Cuba la fe se celebraba libremente.

El superior de la Orden de los Padres Pasionistas en Cuba, Evaristo Gracia, destacó la libertad existente en Cuba y las atenciones hechas por el gobierno revolucionario al ministerio sacerdotal.

LAS IGLESIAS CATOLICAS AL FRENTE DE LOS ATAQUES CONTRA LA REVOLUCION

Los sectores reaccionarios de las iglesias católicas en Cuba fundamentalmente se actualizaron en propaganda anticomunista, en contra de la lucha de clases y de la necesidad de unidad obrera y campesina; y de tal manera se arrogaron el derecho de dar consejos de lo que convenía o no hacer a la Revolución.

En agosto de 1959 el gobierno revolucionario denunció al sacerdote, Ricardo Velasco Ordoñez ( que había estado vinculado con Batista ), organizador de un plan de insurgencia armada en la zona de Trinidad quien actuaba a nombre del tirano dominicano Trujillo, y con la participación de los esbirros batistianos como Roberto Martín Pérez, hijo del coronel de la tiranía Lutgardo Martín Pérez, quien es uno de los dirigentes de la FNCA y esposo de Ninoska Pérez.

El 15 de diciembre de 1959 se asilaron el sacerdote Eduardo Aguirre y Juan Ramón O'Farrill, con el propósito de denunciar al gobierno de Castro como dictadura comunista y que Fidel Castro iba a separar del baticano a la  iglesia cubana.  Esto fue relatado en prensa estadounidense con apoyo del arzobispo de Chicago Richard Cushing y arzobispo cardenal Spellman. 

 En 1960 el clero español en Cuba, circuló un documento, en el cual refirmaron su lealtad al tirano y anticomunista Franco.  El clérico español apoyando al embajador de Franco en ese tiempo, Juan Pablo Lojendio, Marquéz de Vellisca, a quien se le expulsó del país, el 20 de enero de 1960, cuando violó todo protocolo y medidas de seguridad a un jefe de estado, en una intervención televisada, donde Fidel Castro denunciaba las actividades contrarevolucionarias de los curas españoles y diplomáticos de la embajada española.

El 6 de febrero de 1960, durante la visita del vicepremier Nicoyan, en el mismo tiempo que los EEUU empezó a aislar a Cuba para evitar el inicio de relaciones con la Unión Soviética, la iglesia católica en Cuba orquestró una provocación en el Parque Central, con la participación de dirigentes de la universidades católicas.  En esta acción, se le encontró a Alberto Quintana, un dirigente de la Agrupación Católica Universitaria (ACU), un revólver de calibre 38 con 19 balas, y 48 tarjetas con la inscripción: "Fulgencio Batista presidente"; propaganda de diferentes organizaciones contrarrevolucionarias.

Estas actividades de este grupo católico eran apoyadas directamente por el obispo auxiliar de la diócesis de la Habana, monseñor Eduardo Boza Mas Vidal, que actuaba como un enlace entre esa organización y la CIA.

En la universidad de Oriente, la JUDEC (Juventud Demócrata Cristiana) se organizó bajo la dirección de Jorge Lincoln Mas Canosa y el padre Pascual, sacerdote de Guatánamo, tomaron parte en la formación de una organización clandestina.  En el 1980, Mas Canosa escalaría posiciones más altas, dirigiendo la actividad no solo de Enrique Ros, sino también de su hija Ileana Ros-Lehtinen, como jefe de la Fundación Nacional Cubano Americana.

Las tensiones entre las iglesias y el estado se escalaron todavía más cuando el clérico reaccionario y sus creyentes, al ver la decisión del nuevo gobierno y la URSS en restablecer relaciones diplomáticas empezaron a reenforzar sus campañás contra la Revolución.  El monseñor Enrique Pérez Serante, arzobispo de Santiago de Cuba, circuló una carta pastoral donde afirmaba: "(...) los campos están ya deslindados entre la Iglesia y sus enemigos. (...) No puede ya decirse que el enemigo está a las puertas, porque en realidad está adentro, hablando fuerte, como quien está situado en el propio predio, (...) que a los nuestros de todos los tiempos y de todos lo lugares, desde Roma a Budapest, les ha parecido siempre mejor perderlo todo, y hasta derramar su sangre, que renunciar a la librea de la libertad, propia de los hijos de Dios.

En ese tiempo se agudizó por parte de las iglesias la campaña anticomunista y antisoviética, títulos por la prensa de las iglesias, como: Por Dios y por Cuba, ni Traidores ni Parias, Roma o Moscú, Con Cristo o contra Cristo, Respeto y Justicia, por citar solo algunos ejemplos, con el fin de condenar al comunismo, y con  el propósito de dividir al pueblo e impedir el proceso revolucionario.

La participación del clero en actividades subversivas contra la Revolución cubana fue ampliamente denunciada por el entonces dirigente de la Juventud Obrera Católica y coordinador nacional del Movimiento Revolucionario del Pueblo;  Reynold González González, quien señaló entre otros al sacerdote jesuita Angel Rivas Canepa de Santiago de Cuba; al padre de camaguey, Reynerio Lebró; al sacerdote dominico Villaverde de la Habana, al padre jesuita Fernando Alvarez Arango, entre otros, como dirigentes y colaboradores de grupos contrarrevolucionarios.

Mientras desde los EEUU la campaña propagandista de descrédito a la Revolución se acrecentaba, el 3 de mayo de 1960 el senador James Eastland anunciaba que el senado norteamericano pagaría 35 dólares diario a todos los que declararan en la Subcomisión senatorial de Seguridad Nacional que investigaban las actividades comunistas en el Caribe. 

Ese mismo día en la Subcomisión mencionada los fugitivos criminales de guerra de la tiranía batistiana, general Francisco Tabernilla Dolz, exjefe de estado mayor del tirano, el coronel Manuel Ugarde Carrillo, exjefe del servicio de inteligencia militar, S IM (grupo de seguridad que en el tiempo del regimen de Batista asesinó y torturó a muchos cubanos), exministro de transporte, Rafael Díaz Balart (presidente de la juventud batistiana y legislador junto a su padre en el congreso impuesto por el tirano después del golpe de estado en marzo de 1952, íntimo amigo de Batista y extrechamente vinculado con su regimen),  junto a los sacerdotes Eduardo Aguirre, Juan Ramón O'Farrill y Maximiliano Pérez.

REGRESAR AL INDICE

El Che Elián Prisioneros Políticos Datos de Cuba Solidaridad Cuba demanda Terrorismo contra Cuba Disidentes El Exilio
Noticias Ley de Ajuste Cubano Playa Girón Terrorismo en Barbados Escambray Granma La Cuba de ayer Democracia en Cuba Foro de discusión
Música Humor HOME