LAS IGLESIAS INICIAN CONSPIRACION
La Revolución cubana surgió como una respuesta del pueblo a las condiciones pésimas que prevalesían en esos tiempos. La tiranía de Batista apoyada mayormente por los batistianos y la burgesía, ambos al servicio de los intereses norteamericanos, llevó al pueblo a la extrema pobreza, a la explotación de la mayoría por la burgesía minoritaria, a la falta de educación y salud, entre otras tantas injusticias sociales.
Durante el proceso revolucionario el pueblo fue beneficiado por sus nuevas leyes de igualdad y justicia social como la Ley de Reforma Agraria, cuyo objetivo fue distribuir las tierras a los campesinos pobres o marginados, además comenzó una nueva era de alfabetización al pueblo el cual fue beneficiado igualmente con la reducción de alquileres, entre otros muchos beneficios.
En estos momentos cruciales donde la joven Revolución Cubana estaba floreciendo en su lucha para erradicar las injusticias sociales y tratando de sobrevivir las agresiones del gobierno norteamericano, las iglesias lejos de ayudar a este proceso tan humanitario y de igualdad, comenzaron a propagandizar su fervor anticomunista y a conspirar contra la Revolución.
En aquellos momentos cruciales de antagonismo entre la iglesia y el nuevo gobierno el máximo líder de la Revolución, Fidel Castro, hizo su comentario al respecto: [...]La Revolución no se hizo para luchar contra las iglesias, la Revolución se hizo para luchar contra el crimen, para luchar contra la explotación, la opresión y el entreguismo [...].
Agosto 1960: antes de la reunión de la OEA en Costa Rica para dar la impresión en el exterior y en esa organización de que en Cuba existía el caos y para ofrecer argumentos contra la Revolución Cubana y para justificar acción en parte de la OEA contra Cuba, el sacerdote jesuita español, Marcial B. Rodríguez, dirigió un plan para volar el campamento militar de Managua en Cuba. El gobierno cubano no tomó represión y entregó al sacerdote terrorista a la jerarquía eclesiástica. A pesar de esto los obispos cubanos circularon una carta pastoral en la OEA apoyando la acción estadounidense, eso es difamar a Cuba y exhortar a los países latinoamericanos que hostiguen a Cuba y que incluso tomaran medidas económicas y hasta militares contra Cuba.
Pocos días después Juan Antonio Muller Quintana, sobrino del obispo de Cienfuegos, Alfredo Muller San Martín, y miembro de la organización salvar a Cuba (SAC) fue sorprendido el 15 de septiembre de 1960, con otros 14 terroristas que preparaban un ataque con numerosos armamentos, al cuartel de la playa Santa Fe.
Septiembre 26 de 1960: los EEUU ante la ONU y sus "aliados" y la iglesia católica hicieron todo lo posible para desprestigiar a la Revolución y su máximo líder Fidel Castro. Al no darle resultado pués Cuba tuvo un amplio respaldo, ante la ONU, la jerarquía ecléstica estadounidense empezó otra vez más una campaña contra Cuba. El 13 de octubre de 1960 el moseñor Edigio Vagnozi, delegado apostólico del baticano en Washington, en presencia del cardenal Valecio Valeri, dirigió en Roma una reunión de los Asistentes de los Superiores Generales de Ordenes Religiosas de América Latina, donde se propuso movilizar los superiores en el continente contra el nuevo gobierno, utilizando propaganda y todas sus influencias.
Al mismo tiempo el embajador norteamericano en Roma, Zeller Bach, solicitó a la iglesia católica que redoblaran sus acciones e intervinieran decisivamente contra el gobierno cubano en todos los países latinoamericanos.
Del 9 al 13 de noviembre de 1960 la Santa Cede convocó el Primer Congreso Mariano, que constó con la participación de delegaciones eclesiásticas de todo el continente americano. Para desprestigiar al nuevo gobierno, fueron invitados los "católicos exiliados cubanos", cuyos gastos fueron asumidos por la iglesia a propuesta del cardenal Caggiani, el mismo que el 10 de noviembre de 1960 había recibido en Buenos Aires al exembajador de Cuba en la Argentina, quien le había pedido al cardenal, que condenara severamente a Fidel Castro en el transcurso del congreso, y que usara como "argumentos" la "persecución" política de que eran víctimas los sacerdotes en la isla.
Durante el congreso Mariano, en Cuba, unas campañas de agitación y propaganda se fueron desarrollando por medio de virulentos sermones en contra de la Revolución, y divulgados ampliamente en el exterior con el apoyo del obispo en Nueva York, Fulton Sheen. En esos tiempos circularon entre los pastorales el artículo " ¿Es cristiana la revolución social que se está verificando en Cuba? ", "Roma o Moscú".
Un hecho que confirma los intentos de los cléricos reaccionarios de utilizar el Congreso Católico Nacional, para provocar y enfrentar la Revolución Cubana, lo relata quien fue en esos tiempos uno de los principales dirigentes del Movimiento Demócrata Cristiano (MDC), Enrique Ros, [el padre de la congresista republicana del estado de Florida, Ileana Ros Lehtinen. Enrique Ros fue el primer coordinador de la organización contrarrevolucionaria MDC, una vez que esta pasó al clandestinaje], quien afirmó que esa organización utilizó a uno de sus activistas, José Fernández Badué, el vocero del arzobispo de Santiago de Cuba para convencer al arzobispo Enrique Pérez Serrantes para trasladar la imagen auténtica de la Caridad del Cobre en un acto en la Plaza de la Revolución, con el propósito de enfrentar a la Revolución. Esta sucia maniobra fue frustada cuando la Revolución cooperó y se desarrolló exitosamente el Congreso Católico Nacional, dicho publicamente por sus dirigentes en la presa nacional y donde participó Fidel Castro, y entonces presidente Osvaldo Docticó Torrado, y otros líderes revolucionarios en su clausura.