En 1960 bajo la administración del presidente de EEUU Eisenhower se planificaron y se desataron, principalmente en las montañas del Escambray, bandas armadas contra el nuevo gobierno revolucionario. La mayor parte de estas bandas eran dirigidas por simpatizantes de Batista, por los terratenientes explotadores, y por aquellos feroces anticomunistas, algunos de los cuales fueron inclusos sacerdotes.
Estas bandas armadas tenían el apoyo no solamente de Miami sino tenían el respaldo absoluto de la CIA, quien le suministraba por vía aérea armamentos, explosivos, y medicininas entre otras cosas. En material desclasificado, la misma CIA reconoce, que en la llamada Operación Silencio, ellos apoyaron logísticamente a estas bandas mercenarias, abasteciendo a estos grupos con 151 mil libras de armas, municiones y equipos.
Estos grupos, donde se sumaron, entre 1960 y 1965, 299 bandas y 3995 hombres, fueron rechazados por los campesinos de estas zonas y perseguidos por las tropas milicianas. Al verse acorralados y sin apoyo muchos de estos grupos tomaron represalias contra el pueblo civil, causando la muerte de personas inocentes incluso niños.