LA CUBA DE AYER

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La tierra de las desigualdades

La Cuba de ayer era una mezcla de contradicciones y contrastes.  Los que tenían y los que no tenían.  Era un pueblo divido en básicamente dos clases.  Por un lado estaba la clase dominante, una minoría que vivía cómodamente, llevando a sus hijos a las mejores escuelas privadas y católicas, una clase que tenía acceso a los mejores doctores y hospitales.  Por el otro lado estaba la clase de los explotados: los pequeños campesinos, los trabajadores que cada día caían más en la pobreza, la población que vivía fuera de La Habana, y los trabajadores azucareros que solamente trabajaban parte del año.

La salud

El sistema de salud, enseñaba bien los profundos contrastes en la sociedad cubana de los 50´s.  Por un lado se presentaban las estadísticas que señalaban a Cuba con uno de los mejores índices de salud en Latinoamérica, un promedio de vida de 58.8 años, y una mortalidad infantil de 37.6 por cada mil nacidos. El número de doctores por personas estaba en el lugar segundo de Latinoamérica.  El número de camas por personas estaba en los primeros diez de Latinoamérica.  Estas estadísticas son utilizadas muchas veces  por la gusanera y los defensores del capitalismo y del gobierno de Batista haciendo ver que la Cuba de ayer era un "paraíso".  

Pero, ¿cuál era la realidad verdaderamente de esa Cuba?, la otra cara de la moneda, el contraste de las estadísticas y la realidad del pueblo cubano en esos años. La mitad de los cubanos registraban deficit nutricional.  Además los trabajadores rurales tenían una deficiencia de 1000 calorias diarias, con un 16% bajo en peso y estatura.  Los centros rurales estaban abandonados completamente donde el 60% de los doctores, y el 80% de las camas de los hospitales se encontraban en La Habana.  Solamente había un hospital fuera de La Habana.    

En la Cuba de ayer los campesinos se morían bajando las montañas mientras se trasladaban a los hospitales urbanos, y 4 de cada 5 campesinos tenían que pagar por su tratamiento médico, algo que para la mayoría era imposible. 

Los niños especialmente en el campo estaban desnutridos, con la barriga llena de gusanos, como publicó el Banco Mundial en 1950, "las enfermedades no es un problema serio en Cuba, pero la salud si es."

Pero no crea que el problema de obtener atención médica solamente era un problema del pueblo rural, pues habían muchos habaneros que por la pobre situación económica no tenían acceso a hospitales ni doctores.   Internarse en un hospital no solamente estaba basado en privilegios, para esos que podían pagar o por  influencia política, sino en algunas ocasiones para internarte tenías que firmar un papel para darle tu voto al político de turno.

La educación 

El sistema de educación, como el sistema de salud de la Cuba de los 50´s enseñaba un paterno de desigualdades.  El nivel de alfabetismo estaba en cuarto lugar en latinoamérica, detrás de Argentina, Chile y Costa Rica, pero a la misma vez estaba en el décimo segundo lugar en latinoamérica en matricula escolar de edades entre 5 y 24 años.

  Al igual que el sistema de salud había una gran diferencia entre los centros urbanos y los centros rurales.  El número de analfabetos en la Cuba rural era 4 veces más de que los de la Cuba urbana, mientras que la matrícula escolar rural era la mitad de la matrícula escolar de edades entre 5 y 24 años de la Cuba urbana.  A continuación aparece algunas de las estadísticas que indican esas deferencias:

    Estadísticas educacionales de 1953 (en %)

 

Urbano

Rural

Nacional

Alfabetismo

11.6

41.7

23.6

Matrícula escolar

69.0

34.9

51.6

Nivel escolar: Tercer grado o menos

44.7

83.3

60.4

Graduados de escuelas secundaria o vocacional

5.8

0.4

3.5

Graduados universitarios

1.8

0.06

1.1

  Al analizar bien estas estadísticas dadas se puede notar las contradicciones y contrastes que existían en la Cuba de ayer.  No era el paraíso que tanto elogia la gusanera.  Estas desigualdades y abusos fueron definitivos para que el pueblo despertara y se levantara contra la dictadura de Fulgencio Batista, la burgesía y el brutal sistema capitalista.

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